“LA GUÍA DEL SILENCIO”. LA MAGIA DE LA IMAGINACIÓN

Publicado por Manuel Díaz Noda en Adivina Quién Viene al Cine el 18 de octubre de 2010

INTRODUCCIÓN

Hace algunos meses, en Adivina Quién Viene al Cine tuvimos la oportunidad de entrevistar al actor Javier Almeda (parte I, parte II), quien se encontraba en aquel momento en Tenerife rodando la película “La Guía del Silencio”, un largometraje obra del director canario Cándido Pérez de Armas. En aquella entrevista pudimos entrever algunos aspectos de este trabajo que se presentaba en aquel momento prometedor, pero también bastante arriesgado: una película rodada sin apoyo institucional, con un equipo integrado en su mayor parte por profesionales de las islas y que abordaba en su argumento algunos ingredientes de cine fantástico para los que iba a ser necesario la integración de efectos especiales digitales (a cargo de Isidro Quintana, un especialista en este campo quien acababa de participar en el ambicioso proyecto de “Planet 51”). Después de un gran esfuerzo de post-producción, el pasado 13 de octubre pudimos asistir en pase privado a la primera proyección de la película acabada, con una audiencia integrada en su mayor parte por los miembros del equipo y sus familiares y amigos.

CÁNDIDO PÉREZ DE ARMAS

Cándido Pérez de Armas es un joven director que cuenta tras de sí con una extensa filmografía como cortometrajista, pero que se había planteado como reto personal poder realizar su primer largometraje antes de cumplir los 30 años, algo que ha logrado gracias a “La Guía del Silencio”. Como le sucede a todos aquellos cineastas que comienzan en el terreno del corto, uno de los primeros retos a superar era ver cómo conseguía trasladar la particularidad de sus trabajos en este formato a una duración de largometraje. Al fin y al cabo, la mayor parte de sus historias hasta la fecha se basaban en una sutil sencillez que funcionaba de manera mágica en el metraje de un corto, pero que más allá de ahí corría el riesgo de resultar excesivo.

Con sus más y sus menos (todo primer largometraje los tiene y aquí es cierto que la carencia de medios, un ritmo no siempre fluido y el contraste entre actores profesionales e intérpretes amateurs lastra algunos aspectos de la película), “La Guía del Silencio” consigue su principal mérito al convertirse en una película personal, claramente marcada y definida por las obsesiones y temas que habían aparecido de manera recurrente en la obra anterior de su creador. La fantasía, el mundo de la infancia, la preocupación por aspectos sociales y una mágica relación con la naturaleza vuelven a estar presentes en una historia vitalista, emotiva y agridulce, donde el humor, el drama y la ternura se ganan al espectador y le hacen olvidarse de los aspectos más irregulares de la realización. De manera más secundaria, pero también relevante para la historia, podemos identificar la fascinación por el mundo del cine del propio director y guionista, no tanto en referencias directas sino conceptuales o estilísticas, como por ejemplo en la pareja formada por Johan Evin y Beneharo Hernández, que pueden funcionar como dúo cómico en su forma más clásica, pero en cuyos personajes también podemos identificar un guiño al anime japonés.

REALISMO MÁGICO

El cine fantástico siempre ha sido un excelente vehículo para hablar de la realidad más inmediata de manera metafórica, aportando un discurso crítico sobre la sociedad. “La Guía del Silencio” hace suya esta máxima del género. Su trama general y sus personajes sirven de excusa para hablar de temas como las deficiencias del sistema educativo o el aislamiento y la exclusión a la que se ven sometidos algunos niños y adolescentes cuando el sistema no es capaz de lidiar con su singularidad. El McGuffin de “La Guía del Silencio”, la excusa que permite tratar estos temas, es la naturaleza especial del grupo de personajes protagonistas que desconocen la razón de su presencia en el colegio donde se desarrolla la acción. Ellos forman parte de un entorno de fantasía e imaginación ajeno a la realidad racional de los adultos (como la empleada del mantenimiento y la limpieza que reacciona con violencia y miedo), y que sólo los niños pueden entender, respondiendo de manera serena y comprensiva.

NATURALEZA E INSTITUCIÓN

Siguiendo con este juego de conceptos antagónicos, a lo largo de la película nos encontramos con dos espacios contrapuestos pero interconectados, el colegio y el descampado. El primero representa a la sociedad, la razón, donde todo se rige por un orden y una funcionalidad (de ahí que esté pereciendo, al carecer de suficientes alumnos para justificar su existencia). El segundo es un espacio abierto a lo irracional y la magia, ajeno a los límites implantados por el ser humano. No es de extrañar que entre ambos exista un muro, desde el cual una caída puede suponer la muerte para cualquier mortal. En esto juegan un papel especial los paisajes de La Esperanza, de cuyo monte saben sacar un gran provecho Cándido Pérez de Armas y su director de fotografía, Christos Polychronopoulos.

METAFICCIÓN

La historia de “La Guía del Silencio” está construida siguiendo los tres arcos clásicos, con la peculiaridad de que esta estructura queda definida por uno de los personajes de la película quien, a través de sus explicaciones acerca de los fundamentos de la narrativa a los alumnos, deja patente al espectador la delimitación dentro de la película de la presentación, el nudo y el desenlace. Esto proporciona un carácter no sólo didáctico a la película, pero también metafictivo, en el que los personajes no sólo protagonizan la trama general, sino también la historia dentro de la historia, siendo conscientes por lo tanto de su naturaleza ficticia. De esta manera el director juega con el carácter arquetípico de sus creaciones y les permite adquirir una humanidad que va más allá del cliché. En la definición de “nudo narrativo” que se da en la película se habla de la necesidad del antagonista, aquel que genera el conflicto. En la película de Cándido Pérez de Armas no hay un antagonista per se, sino que éste viene a ser la situación. No se trata de una historia de héroes y villanos, sino una lección de vida donde los personajes deben aprender a ver más allá de sus propias necesidades para comprender el mundo que les rodea.

VIDA

La conclusión que nos deja “La Guía del Silencio” es que la vida, al igual que la energía, no desaparece, sólo se transforma. Un mensaje lleno de esperanza y optimismo ante un momento de cambio. Si la película triunfa es por su vitalidad y su convicción de que el futuro está en nosotros mismos y en aquellos que nos rodean. Una moraleja así en estos tiempos de crisis y cinismo es de agradecer.

Licenciado en Filología Inglesa por la Universidad de La Laguna, ejerce como crítico de cine en el blog Adivinaquienvienealcine.com y como director y presentador del programa Días de Radio de Canarias Radio, además de colaborar en radio (Radio Candelaria, Gente Radio, Canal 4 Radio), prensa (Diario de Avisos) y en el magacín digital Elblogoferoz.com. Desde 2007 forma parte del equipo organizativo del Festival Internacional de Música de Cine de Tenerife, Fimucité, donde desde 2013, es el responsable de la sección a concurso Fimucinema.