Hacia un modelo para el cine canario

El pasado 6 de noviembre el BOC publicaba la resolución definitiva de las ayudas al cine canario, tras cinco años de ausencia que habían planteado un panorama incierto para la cinematografía del archipiélago, y de las que se han terminado por beneficiar más de cuarenta proyectos que incluyen cortometrajes, piezas documentales y largometrajes de ficción.

La Asociación de Cineastas de Canarias, Microclima, ha protagonizado uno de los grandes discursos tras esta publicación, posicionándose pronto al respecto de la naturaleza de las ayudas y de sus resultados, con unas argumentaciones que bien podrían resumir un sentimiento generalizado y que Alisios confía en poder completar y enriquecer pronto también con el testimonio de otros cineastas implicados. En un comunicado reciente de la Asociación, se señalaban las profundas limitaciones del espacio temporal en el que deben ejecutarse los proyectos, que comprende apenas cinco semanas y que va a plantear serias dificultades a las producciones seleccionadas. También se incidía en la poca eficacia del sistema para optar a las ayudas, que ha dejado fuera de la convocatoria a numerosos proyectos y ha obligado a renunciar a otros tantos. Finalmente, y quizá el punto que genere más incertidumbre, es la ausencia de una confirmación de la continuidad de estas ayudas para el siguiente ejercicio, una ausencia que, en palabras de la Asociación, “pone en grave riesgo la continuación de la producción de cine en Canarias”.

A este respecto conviene recuperar un texto referencial firmado por la propia Asociación y publicado algunas semanas antes de esta resolución definitiva, bajo un título que supone toda una declaración de intenciones: “Bienvenidas las ayudas. Seguimos esperando el modelo”. Este texto, que esclarece la cuestión y reivindica algunos puntos fundamentales de cara a futuros programas de ayudas al cine en las islas, reunía siete ideas que Microclima coloca sobre la mesa para continuar creciendo y caminando a partir del diálogo con las administraciones. Entre ellas destacaban las reivindicaciones de orden práctico, como la necesidad de adoptar un marco que se ajuste más a la realidad, y que evite alejarse de las contingencias de una producción cinematográfica, la urgencia de una gestión del cobro anticipado, o la recuperación de las ayudas al guión.

Pero por encima de estas reivindicaciones, sostenidas además por propuestas de ajuste a leyes ya existentes y que podrían optimizar el proceso, destaca la propuesta que da nombre al comunicado, y no es otro que la necesidad de continuar construyendo un modelo para el cine en Canarias, consolidarlo, garantizar la continuidad del cine canario y de sus voces más prometedoras, no dejar que en ese sentido la identidad del pueblo canario continúe naufragando del mismo modo que en el último lustro. Aquella reivindicación fundamental pasa, como bien señala la propia Asociación, por recordar que el cine es un bien cultural y que, como tal, se trata de una inversión, un valor, un triunfo que puede convertirse en arma política, y no un mero servicio prestado a la comunidad de cineastas. Ideas que plantean la necesidad de cuidar el presente para continuar construyendo el futuro.

Enlace de descarga de la Resolución del BOC.

Crítico en la revista Caimán, Cuadernos de Cine, máster en Crítica Cinematográfica por la ECAM, colaborador en la Revista Magnolia y creador de La Butaca Azul, web que propone itinerarios y sugerencias a través del cine contemporáneo. Titulado en órgano moderno, composición y armonía, combina la actividad crítica con su trabajo como piano solista y compositor para medios audiovisuales, desde bandas sonoras para el cine hasta el mundo publicitario.