[Crítica] “La Tribu de las 7 Islas”, valor de hacer cine

Divertida, emocionante y audaz, “La Tribu de las 7 Islas” se presenta a sí misma como una película para todos los públicos, pero especialmente dirigida a los más jóvenes, quienes, sin duda, interactuarán mucho mejor con el humor y el ritmo que despliega el filme. La ópera prima de Armando Ravelo en el largometraje sorprende dentro de su filmografía; sin embargo, la identidad del director grancanario está patente en la construcción del universo canario que gobierna la película.

Sin adentrarse en la cercanía antropológica e histórica de sus cortometrajes “Ansite” (2011) y “Mah (Madre)” (2016), en “La Tribu de las 7 Islas” mantiene un discurso en defensa de la memoria de la historia y el patrimonio canario, en especial, de aquellos detalles relacionados con las sociedades aborígenes. Es, sin duda, el mensaje que subyace desde el principio de la película, la cual se inicia en el tiempo presente, a través de la relación de una nieta y su abuelo.

Para lograr que su historia cale en un público mayoritario, abandona algunas de sus señas de identidad más características hasta el momento -como la construcción de los diálogos en lengua tamazigh o bereber-, y dota a la trama de un tono fantástico, mitológico y con un lenguaje cinematográfico cercano al público general. En “La Tribu de las 7 Islas” el universo aborigen se transforma, se mezcla con la contemporaneidad, con las mismas reglas vistas en algunos clásicos de Disney, como “Hércules” (1997), o la saga vikinga “Cómo entrenar a tu dragón” de DreamWorks.

En esencia, Armando Ravelo juega con las mismas reglas que el cine de George Lucas, John Ford, o Akira Kurosawa, gestando una ficción épica que se aprovecha de los elementos culturales de sociedades precedentes, para construir una aventura que interese y atrape al espectador en el presente. Son numerosas las influencias que se dejan ver en la película: desde “Jumanji”, la fantasía de “Harry Potter”, o los préstamos argumentales de “Los siete samuráis” (Akira Kurosawa, 1954) –sin entrar en lo obvio, encontramos pequeños detalles, como la construcción del personaje que interpreta Lili Quintana, una mezcla entre el anciano del filme nipón, y el característico Yoda de “Star Wars” (George Lucas).

Rodaje de “La Tribu de las 7 Islas”

Sin duda, Armando Ravelo ha conseguido trazar una película repleta de pequeños detalles, algunos sugerentes, y otros más claros, que incorporan al texto del filme un trasfondo aún mayor de lo que en apariencia tiene. Una aventura que desafía la actitud del espectador frente a su pasado y le invita a dar luz a su historia, como la que proporciona Magec en la ficción. “La Tribu de las 7 Islas” se convierte así en una de las propuestas más interesantes y originales de la ficción canaria de los últimos años. A su acierto como pieza de entretenimiento debemos sumar su intención de acercar a los más jóvenes a la pantalla. Quién sabe, quizá ahí se encuentre una pieza clave con la que construir un público local para el audiovisual canario.

No obstante, la película adolece de una velocidad narrativa que simplifica la acción; de un abuso del primerísimo primer plano; de determinadas interpretaciones de código teatral, y de una pequeña dificultad para asociar ciertos nombres a sus personajes. Todo ello empaña parte del trabajo de dirección y llega a despegar al espectador de la pantalla en algún momento concreto. Sin embargo, los aciertos formales son mayores y más numerosos, y la música de Navid Hejazi se convierte en un elemento indispensable y que refuerza el tono épico y mitológico del filme. “La Tribu de las 7 Islas” tiene alma y personalidad, algo que queda reflejado en los personajes, los cuales tienen vida propia y podrían ser protagonistas de distintos spin off. 

Al igual que los siete héroes, la película se presenta como una pieza valiente. En la ficción, Miguan (Abián de la Cruz), Guayoth (Hiram Vega), Garfe (Cristo Quintana), Ina (Paula Garó), Ania (Jennifer Lima), Hiurma (Sigrid Ojel) y Temidira (Sulay Curbelo) –interpretaciones destacables todas ellas- reaccionan al miedo que los vuelve mortales para alcanzar su objetivo. “La Tribu de las 7 Islas” representa en el cine de Armando Ravelo el valor por hacer cine, por lanzarse al largometraje, asumiendo los errores, aciertos y limitaciones que hacen mortal a su película. La ficción canaria está de enhorabuena; ahora es el momento de acudir a las salas.

Tráiler de “La Tribu de las 7 Islas”

 

Desde el año 2011 escribe sobre cine en el portal web www.esenciacine.com que co-dirige desde entonces. Acompaña su actividad periodística con la investigación sobre distintas cuestiones del audiovisual canario. Desde 2017 dirige la revista digital Alisios y programa cine canario dentro de la programación de la iniciativa cultural Charlas de Cine que se realiza en Multicines La Laguna (Tenerife).