Crónica general del II Festival Internacional Isla Guerrilla

Esta pasada semana, la isla de Gran Canaria nos sirvió un nuevo desafío creativo desde la ciudad de Arucas y su II Festival Internacional Isla Guerrilla. Como se puede intuir, se trata de un evento de “Cine Expréss” o “Cine Guerrilla” al uso, en el que se propone la creación de un producto audiovisual (en este caso GIFs y Cortometrajes) a partir de un desafío de obligado cumplimiento para la entrada a concurso del trabajo en cuestión.

Hasta aquí todo puede parecer relativamente convencional, o incluso recurrente si se tiene en cuenta la reciente celebración de eventos similares como el reputado “Gáldar Rueda”, en la misma comarca insular. Pero no, no se llamen a engaño, pues en esta su segunda edición, Isla Guerrilla se ha reivindicado como un festival con identidad propia que exhibe unos férreos principios al estricto servicio de la creación.

Como nos detallaba Enrique Diego, que desde Perruncho Studio, y junto a la Concejalía de Cultura y Festejos del Ayuntamiento de Arucas, ha ejercido como organizador y promotor del certamen: “este festival lo hemos montado con el objetivo de fomentar la cultura audiovisual independientemente de la condición, procedencia o conocimientos previos del medio, en un intento de primar las ganas y la creatividad sobre la apacidad técnica o aspectos estrictamente económicos”.

“Missing pieces”, de Aidira Suárez Medina

Y efectivamente, un análisis pormenorizado de la agenda del festival deja a las claras esta vocación divulgativa: al mencionado concurso de audiovisuales se sumaron, a lo largo de la semana que dura el evento, diversos talleres de imagen y sonido para niños y jóvenes, con el ánimo inequívoco de construir, desde la base, un público para el producto cultural. Asimismo, se optó por un jurado popular para rendir tributo a la figura del espectador y, al mismo tiempo, fomentar el espíritu crítico entre personas que no necesariamente habían de tener un nexo profesional con el mundo audiovisual.

Por último, la voluntad por parte del festival de compartir y difundir los trabajos presentados más allá del propio pase en la Gala de Clausura no hace sino reafirmar el espíritu colaborativo y generoso que, desde el mismo momento de la inscripción, transmite el evento.

Desde un punto de vista estrictamente operativo, se ha de destacar la intachable labor de sus organizadores: perfecto funcionamiento de la web; celeridad y fluidez en los procesos; política de comunicación rápida y eficaz, y un trato personalizado y afable que invita a la participación en eventos futuros. Entre otras cosas, esto seguramente contribuyó notablemente al buen ambiente que se respiraba en el recoleto Nuevo Teatro Viejo de Arucas el pasado domingo. El público, en su mayoría participantes o allegados a los que se sumaba un digno contingente de espectadores locales, se congregaba a las puertas de la Sala de proyecciones en un ambiente de cinefilia cruda, sin artificio ni parafernalia alguna.  Algo recordaba en la atmósfera del momento a las antiguas salas francesas de arte y ensayo, como si desde su simpleza y su humildad en las formas, el festival nos quisiese poner en contacto directo, casi íntimo, con las obras presentadas. Respeto, mucho respeto a la película.

“Humanidad en 2117”, de Aarón Martínez Umpiérrez

La ceremonia se abría con la espectacular actuación del rapero tinerfeño Tazz Yeah, que, micrófono en mano, ejecutó un magistral ejercicio de improvisación con participación del público incluida. Una vez más, el festival nos enseñaba sus credenciales: creatividad en estado puro, sin filigrana ni pantomima, con una autenticidad natural y sobrevenida que monopoliza los sentidos.

Tras la debida ronda de agradecimientos se pasó al concurso de GIFs, una interesante propuesta para la que se había establecido el Leitmotiv “La humanidad en 2117”. El pase sorprendió gratamente por la calidad e ingenio de las diferentes aproximaciones, cuyo formato además hacía muy agradable el visionado. Finalmente, y aun cuando pudieron verse muchos trabajos de innegable calidad, 4 fueron los galardonados: La Humanidad en 2017” de Yanira Rodríguez (mejor GIF), “Missing Pieces” de Aidira Suárez (mejor Gif animado), “Ventajas de la Tecnología” de Antonio Muñoz (mejor Gif cómico) y “Humanidad en 2117” de Aarón Martínez (mayor locura). Como ya hemos señalado, todos estos trabajos serán publicados próximamente por el festival.

En cuanto al concurso de cortos, plato fuerte del certamen a la vista de la expectación del público, podría hacerse bueno aquello de “de todo, como en botica”. Partiendo del desafío propuesto de mostrar a alguien bailando en el segundo –y último- minuto de metraje, los diferentes creadores emprendieron rumbos para los que el adjetivo “divergentes” podría no ser suficiente.

Hemos de precisar, eso si, que el pase evidenció la honestidad y compromiso de los participantes con el festival, pues la inmensa mayoría de los trabajos asumía el desafío creativo propuesto y no ofrecía dudas sobre su reciente factura, algo que por desgracia no ocurre siempre en los eventos de “Cine Expréss”. 49 cortos proyectados, de los cuales 45 a concurso, toda una declaración de intenciones.

“La Humanidad en 2117”, de Yanira Rodríguez Suárez

Entrando ya en la valoración de los trabajos, se observó un buen nivel general, si bien muchas de las propuestas se quedaban en el concepto de “corto-perfomance”, o meras representaciones de variedades en las que se plasmaba visualmente la habilidad de alguno de los actores para bailar, cantar, saltar… poniendo todo el metraje al servicio de ese supuesto momento álgido. Probablemente las características del desafío propuesto contribuyeron a ello, pero aun así pudieron verse trabajos muy dignos dentro de esta línea.

Dentro de los trabajos de corte más cinematográfico, resultaron destacables títulos como A Swing Thing” de Emilio Zamijovsky, “Mírame” de Paola Roma, “Zona de exclusión” de Rito J.Vega, “Musigripe” de Adrián y Daniel o “Bicicleta” de Alba Chaparro. Mención especial recibe además el corto “Rota” de Ancor Ayoze, en el que no solo se cuenta deliciosamente una historia, sino en que se exhibe la impecable fotografía de un artesano de la luz como Alby Placeres. Cortos como este (y seguramente también “Mírame”) hacen cuanto menos planteable la necesidad de algún tipo de reconocimiento a los directores de fotografía, a menudo solapados por la figura del director pero absolutamente decisivos en la factura final de cualquier obra audiovisual.

Finalmente, los cortos galardonados fueron “Clic” de Carla Arija (tercer premio), una interesante sucesión de saltos en el espacio al estilo “Jumper”; “Soy Artista” de Lisandro Rodríguez, una declaración de principios desde el arte en forma de plano secuencia; e “Interferencias” de Dunia E. Marmus, un inquietante ejercicio visual muy sustentado por un poderoso acting del protagonista de la trama.

La entrega de premos, muy coral y cerrada por la Concejal de Cultura y Festejos Dulce González, se desarrolló con agilidad y fluidez, dando el necesario espacio a los premiados y sin artefactar su momento con grandes despliegues técnicos o ilusiones de glamour.

Público, creadores y obras primero, ese parece ser el Leitmotiv universal de este Isla Guerrilla que muestra ya signos de franco crecimiento (200 inscritos y casi 50 cortos presentados en su segundo año) y que promete ser una de las grandes muestras de cine a quemarropa del ámbito insular. Estaremos siguiendo sus pasos.

Más información del festival y las piezas participantes AQUÍ.

Especialista en Didáctica de las lenguas modernas y Semiótica del lenguaje, se divide entre la docencia y la realización de cine amateur, con puntuales incursiones en la crítica cinematográfica. Autor de la antología de relatos cortos “Placeres textuales” (2013), basa la mayor parte de sus trabajos actuales en una aproximación al cine desde la literatura, así como a la integración del séptimo arte en la enseñanza generalista con un enfoque estrictamente competencial. Apasionado de los deportes de resistencia, se rebela ante el mito de lo espontáneo y concibe las expresiones culturales como resultado de la acumulación de vivencias y aprendizajes que dotan de fondo a la propia obra.