Josué Ramos y el cine que remueve

No cabe duda que, con sus más y sus menos, la primera edición del Festival de Cine Fantástico de Canarias Isla Calavera ha sido un éxito. Así lo demuestra, al menos, la reacción de la prensa y sus asistentes. Lamentablemente, aunque en Alisios seguimos de cerca su desarrollo, en mi caso, la coincidencia de calendario con Cortos Orotava me alejó de las pantallas de Multicines Tenerife. Por suerte, el domingo 19 de noviembre, cargando unas holgadas ojeras que rozaban mis rodillas, bebí de las últimas imágenes de este festival temático. Unos tragos finales que tenían el sabor divino de la gloria cinematográfica. “Bajo la Rosa”, ópera prima del tinerfeño Josué Ramos, me impactó de la manera que solo lo consiguen las películas llamadas a ocupar un lugar en nuestra “memoria retínica” (sí, de retina).

Sobre la película, escribía Miguel Ángel Rodríguez Villar, en esta misma web (crítica aquí), que la cinta “consigue alcanzar una consistencia impropia en producciones de este nivel”. No es para menos; realizada con 15.000€ de su bolsillo, y asumiendo las labores de fotografía, dirección, guión y producción… “Bajo la Rosa” no solo es, evidentemente, una película de un cineasta orquesta, sino una sinfonía impactante, bien desarrollada, y que suple sus pequeñas impurezas técnicas con una historia bien narrada, emocionante, de las que hacen al cine, ser cine.

Tras la proyección de la película, se abrió una charla conducida por el propio Miguel Ángel, en la que Josué Ramos nos contó algunas anécdotas. Para empezar, a tres días de comenzar el rodaje, el equipo de electricidad y fotografía se mudó a otro proyecto donde pagaban mejor (el pan, como de costumbre, manda sobre la mesa). Esto le obligó a situarse, no detrás de la cámara, sino bajo la misma, apoyada sobre su hombro, y buscando en directo, sobre la marcha, los encuadres, los focos de unas interpretaciones, todas, improvisadas –destaca especialmente el papel del argentino Ramiro Blas; actor que Ramos descubrió por casualidad y enorme fortuna en la serie de Antena 3 “Vis a vis”, durante una sesión de Zaping.

Este segundo punto, sin duda, resulta muy interesante. Ramos le entregó a cada actor unas directrices sobre su escena inmediata para que interpretaran a través de la improvisación. Sin conocer las reglas de juego del resto de personajes, ni el desarrollo de la historia –hay que apuntar que la película se rodó de manera cronológica- Ramos logra, a través de sus actores, crear realidad sobre la pantalla con el tono inmediato que adquiere a través de su dirección. La cámara acompaña a la espontaneidad, como testigo impersonal; se sorprende ante la agresividad explosiva de algunas acciones, busca el cuadro rápido, duda hacia dónde mirar… Sin duda, las limitaciones de esta producción han dado como resultado una suerte de thriller psicológico que ya ha recibido más de 30 premios y que define una prometedora carrera –según afirmó Josué Ramos, se trata del largometraje español más premiado en lo que llevamos de 2017 .

Una vez los aplausos quedaron convertidos en conversaciones, felicitaciones personales, y el júbilo lógico de un cierre de festival, ocupamos la Sala 3 de Multicines Tenerife, una suerte de búnker, de base central ocupada por la organización de Isla Calavera durante el festival. Con la prisa del momento, y el impacto aún latente, preguntamos a Josué sobre aquello que en ese momento aún no había tenido respuesta.

Ramiro Blas en “Bajo la Rosa” (Josué Ramos, 2017)

¿Qué se necesita para hacer una película?

Lo primero de todo, ganas; es muy importante. Hay mucha gente y muchos directores, entre los que yo me incluyo, que muchas veces no tenemos los medios necesarios para realizar nuestra película. Entonces, si te quedas con los brazos cruzados esperando a tener los dos millones de euros para hacer la película que quieres hacer, puedes quedarte sentado durante mucho tiempo. Por otro lado, la tecnología que tenemos hoy es muy accesible, y como se ha dicho muchas veces, ha democratizado bastante el cine; por lo tanto, ahora con muy poco, en comparación con lo que suele costar una producción habitual de largometraje, se puede sacar un producto más que decente. Mi peli, por ejemplo, la hice nada más que con 15.000€ de mi bolsillo, y la factura podría estar mucho mejor, pero no está nada mal. Considero que mucha gente, amigos y demás, se quedan paralizados esperando que llegue ese momento en el que te seleccionan el guion, te dan la subvención, consigues el inversor… y claro, ojalá que llegara rápido, pero muchas veces, y sobre todo ahora con el actual panorama nacional, tarda mucho en llegar, si es que llega. Por lo tanto, yo creo que con ganas, con una buena idea, y un buen guion (que eso es gratis, solo tienes que sentarte delante del ordenador a escribir), todo lo demás es echarle pasión, echarle ganas y para adelante.

¿De dónde surge la necesidad de contar?

(Coge aire, respira y piensa) La verdad es que en mi caso… A mí me gusta el cine que te remueve, que va más allá del simple elemento lúdico, o del entretenimiento, y que hurga un poco más allá; sobre todo en temas de la psique, de nuestro interior, o de cosas que muchas veces no queremos ver, que miramos para otro lado. Eso es precisamente lo que a mí más me atrae del cine, que es una herramienta que te permite, de una forma que quizá no lo hace otra forma de arte, meterte en esa psique, meterte en esa profundidad que muchas veces, y de otra manera, no es tan fácil de mostrar o de acercar… quizá con la literatura también se puede. Pero creo que el cine tiene una particularidad para esto que no se consigue con otras artes, y eso es lo que a mí más me atrae: poder llegar a contar historias y transmitir emociones que quizá, de algún otro modo, sería muy complejo, y tal vez en el cine, con un par de elementos bien dispuestos, consigues causar el efecto. La principal finalidad del cine puede ser la de transmitir emociones y sensaciones al espectador. Pienso que mi labor está bien hecha cuando veo que el espectador se ha removido, se ríe, llora, se sorprende, o se escandaliza… ahí hay algo que está llegando al espectador. Esa es para mí la finalidad.

Fotograma de “Bajo la Rosa” (Josué Ramos, 2017)

¿Bajo la Rosa se pudo haber rodado en Tenerife, o en otro punto de Canarias?

Perfectamente. De hecho, como has podido ver, el 95% de la película es una localización, que es un chalet, y por su puesto se pudo haber llevado aquí. Lo único es que yo me fui hace seis años a Madrid, porque allí es donde, quieras o no, está centralizada toda la industria y lo tienes todo más a mano. Por lo tanto, al estar afincado allá me venía mucho mejor a nivel de presupuesto, pero ojalá que, si tengo segunda peli, pueda venir a rodar aquí en las Islas.

¿Crees que hace falta algo para poder dar ese salto y volver a “casa” a rodar? 

Hace falta dinero (resopla entre cierta risa). Por desgracia ese es el ingrediente fundamental para hacer cine, que no es nada barato. Pero teniendo una financiación asequible para sacar el producto adelante, yo creo que ahora mismo las Islas ofrecen muchas ventajas para venir a rodar acá, y aparte, como plató natural creo que es incomparable. Yo estoy encantado de volver si ese fuera el caso; no es más que una limitación de presupuesto.

Tu nombre aparece en varias ocasiones en los créditos finales ¿Bajo la Rosa es una película de Josué Ramos?

Sí.

¿Es una película canaria?

¿Una película canaria? Obviamente yo soy canario y me he criado aquí hasta los 30 años, y por supuesto que tengo mucha identidad canaria conmigo, pero sin embargo, creo que cuento una historia muy universal. No creo que sea una historia local, ni mucho menos, ni siquiera de Madrid. Creo que los temas que se tratan en “Bajo la Rosa”: trata la culpa, trata el perdón, trata el arrepentimiento, trata la vergüenza… temas muy universales que creo que se pudieron llevar a cabo en cualquier sitio, en cualquier lugar del mundo, y hubiera sido igual de efectivo.

¿Cuál será el siguiente proyecto?

No puedo adelantar mucho porque estoy en pleno proceso de hervidero mental, con varias ideas que estoy tratando de darles vuelta y encajar hasta que dé un poco con la fórmula que diga “¡pling!”, como la bombillita cuando se enciende. No puedo adelantar mucho. Sé, eso sí lo tengo claro, que continuaré un poco trabajando este género de thriller psicológico, misterio, intriga y demás, que es lo que más me gusta hacer. Es muy posible que vayan por ahí los tiros, incluso con algún toque de terror.

¿Cómo valoras que un festival como Isla Calavera, que cumple su primera edición, traiga películas como Bajo la Rosa?

Para mí ha sido todo un honor que un festival canario, y en este caso de mi isla, se haya acordado de contactar conmigo para traer mi ópera prima. Ha sido un verdadero placer. Estoy encantado, y admiro muchísimo tanto a Ramón como a Dani (directores de Isla Calavera), porque hayan tomado esta iniciativa. Creo que hace mucha falta en Canarias fomentar todos los aspectos culturales, pero en concreto el cine. La verdad es que es un poco increíble que en otras islas, como Lanzarote o Gran Canaria, tengamos festivales, y en una isla como Tenerife sea prácticamente inexistente el panorama de cine. Así que para mí es todo un orgullo y un placer.

Tráiler de “Bajo la Rosa”

Desde el año 2011 escribe sobre cine en el portal web www.esenciacine.com que co-dirige desde entonces. Acompaña su actividad periodística con la investigación sobre distintas cuestiones del audiovisual canario. Desde 2017 dirige la revista digital Alisios y programa cine canario dentro de la programación de la iniciativa cultural Charlas de Cine que se realiza en Multicines La Laguna (Tenerife).