Talento volcánico: Edu Díaz

Fuerza, potencia y pasión, estas son las características que el actor, productor teatral y experto en marketing y comunicación, Edu Díaz comparte con el padre Teide. Natural de Tenerife, decidió emprender hace algunos años en Madrid, donde después de trabajar seis años como Brand Manager en PRISA, decide volcarse en las artes escénicas.

Su primera producción, Amores Minúsculos, fue Candidata a los Premios Max y su primer largometraje como actor, Smoking Club (129 normas), se estrenó en el XX Festival de Cine de Málaga y en cines comerciales. No obstante, este amor por el arte no se debe al azar. “Me crié en el estudio de mi abuela, la escultora María Belén Morales, entre golpes de martillo, chispas de radial y productos químicos. Siempre la responsabilizo de mi ‘mutación’. Además, formé parte del taller de teatro del Colegio Montessori, dirigido por José Ramos Arteaga. Hacíamos obras muy cañeras que hoy no pasarían la Ley Mordaza. Ahí descubrí que quería dedicarme a esto”, confiesa entusiasmado.

Díaz presentó hace varios meses su primera película en Tenerife, emocionado por regresar a casa y satisfecho por su asombroso papel, apunta que “trabajar en Smoking Club (129 normas) es de las experiencias más bonitas de mi vida. Fue mi primera vez en un set de rodaje por lo que todo era nuevo. Lo mejor, el equipo humano y la posibilidad de investigar y trabajar mucho sobre Yeray, mi personaje. La peli me ha ayudado a crecer como actor y a acceder a otros trabajos interesantes”.

Emprendedor incansable, el tinerfeño comienza sus andaduras junto a dos amigos, cuando se lanzan a producir Amores Minúsculos. “El proyecto se hizo enorme y aunque fue una aventura con luces y sombras, estoy donde quiero estar gracias a la obra. La producción es droga para mí. Siempre digo que la voy a dejar y siempre vuelvo a ella; espero estar ligado siempre al teatro, sea como productor o como actor. Me da la vida”, explica reflejando ese sentimiento de plenitud con una gran sonrisa.

Pero, ¿qué es lo que más le ha sorprendido una vez se ha adentrado en el cine?

Lo estimulante de esta profesión es que nunca se deja de aprender de cada trabajo por pequeño que sea y con independencia del resultado. Es una de las razones que me motivan a seguir adelante. Actualmente, como productor tengo varias obras en cartel en diferentes teatros de Madrid. Una locura apasionante y estresante, porque además siempre procuro cuidar de ‘mi actor’. En pocas semanas estreno dos obras, estoy inmerso en la preproducción de otros dos proyectos que verán la luz en otoño y me estoy lanzando a hacer comedia stand-up, una experiencia con la que estoy experimentando lo que es el VÉRTIGO. Así, en mayúsculas.

Con la misma vehemencia que Edu Díaz adelanta sus nuevos proyectos, surge una cuestión imprescindible que responde la misma manera. ¿Qué consejo darías a aquellos que temen adentrarse en este sector por temas de edad, aspecto o talento? ¿Todo puede aprenderse?

Perdí mucho tiempo lamentándome por no tener bíceps de acero, 18 años o pelazo. Es mejor invertir esa energía en aceptarse y encontrar tu verdad, la que te hace genuino. En todo caso, la inseguridad va en el ADN del artista. Lo mejor es amigarse con ella y saber manejarla. Aunque la vocación me viene de niño, tuve parón artístico para estudiar una licenciatura y trabajar seis años en una empresa. Cuando decidí cambiar la oficina por el teatro, sabía que la apuesta tenía que ir acompañada por una estrategia que compensara no haber tenido una formación artística convencional. Así que procuro entrenar con los mejores maestros.

Tras una pausa reflexiva, opina “¿todo puede aprenderse? Sí. Pero los milagros no existen. Para trabajar en este medio es fundamental tener capacidad de trabajo y no dejar de formarse jamás. Y por supuesto pasárselo bien. Si no, esto no tiene sentido”.

Ahora vives en Madrid, ¿te plantearías regresar a Canarias para trabajar en el sector audiovisual?

Este mes ruedo en Tenerife un largometraje bajo las órdenes de la directora Sabine Bernardi y estoy emocionadísimo por trabajar en mi tierra. Me encantaría volver a casa con más frecuencia. De hecho, tengo representante con oficina en Canarias, ella es Ruth Franco Management, y estamos poniendo todo de nuestra parte para que así sea.

Orgulloso de sus orígenes y deseoso de regresar, era necesario que el actor, tras varios años fuera del archipiélago, contemplara y diera su visión sobre la situación del denominado cine canario. “Las Islas lo tienen todo para tener una industria cinematográfica sólida. Lo principal está en el talento que hay en las Islas y en la visión particular que el canario tiene del mundo. Por eso es imprescindible que las instituciones apoyen el cine canario con independencia de que esté avalado por superproducciones extranjeras”.

Señalaba Edu Díaz en la última pregunta que “lo principal está en el talento”. Seis palabras clave que destilan su nombre y muchos otros dentro del panorama audiovisual isleño. A este conjunto de individuos, que poseen los tres adjetivos con los que iniciaba esta entrevista, me gusta llamarlos talento volcánico.

Estudiante de Periodismo en la Universidad de La Laguna, el séptimo arte me da la vida y yo la vuelco en un papel. Cinéfila y feminista. Fan de muchas cosas pero sobre todo de la vida. Redactora de Aula de Cine ULL, 35 Milímetros, Más Mujer Canarias, El Pregonero y Somos Canarias. También en el  programa de radio El Rincón de Ana Vega.